Un uruguayo bestseller
19/02/2006 - Diario "El País" Uruguay
Exito de ventas en Latinoamérica y en España —donde
está en la lista de los 10 más adquiridos—, el cardiólogo
devenido en escritor prepara su quinto libro y dice que para
abordar las enfermedades se necesita llegar a su raíz
emocional. las claves de la "superación personal".
G.V
En alguna ocasión se ha definido como "médico del corazón".
Puede sonar cursi, pero lo cierto es que se ajusta a la
verdad, pues es cardiólogo desde hace más de 30 años. Sin
embargo, cuando Walter Dresel se define a sí mismo de tal
manera no se refiere estrictamente a su profesión. El doctor
uruguayo ha escrito cuatro libros de autoayuda —o
"superación personal", como prefiere llamarlos— con un éxito
que ha dejado boquiabierto a más de uno. Mientras en Uruguay
dos de sus obras van por la octava edición y es best-seller
en varios países de América Latina, en España su segundo
libro, Toma un café contigo mismo, estuvo desde la primera
semana entre los diez más vendidos y en tres meses alcanzó
su quinta edición.
"Yo suponía que la diferencia socioeconómica y de calidad de
vida que tenían los españoles iba a generar una brecha con
respecto a una temática que, de alguna forma, era más común
en América Latina. Sin embargo, tanto en Barcelona como en
Madrid, luego de la presentación de los libros, a la hora de
las preguntas del público, éstas eran exactamente las mismas
que se hacían en Uruguay o en Argentina. Es decir que en el
fuero íntimo, las dificultades de los seres humanos no
tienen fronteras. Son totalmente independientes de la forma
de vida o de la estructura de la sociedad", opina.
Aún así, no deja de sorprender el éxito de un médico
escribiendo textos en un género —llámese autoayuda o
superación personal— que ha proliferado por demás en los
últimos años. El autor adjudica la gran aceptación de sus
libros a un lenguaje simple, franqueza e invitación al
diálogo interno, "y no a un estereotipo de consejos útiles
para ser feliz en una semana".
—¿Cómo llegó un cardiólogo a escribir libros de autoayuda?
—A medida que fui ejerciendo profesionalmente, me di cuenta
que la complejidad de las cosas que nos pasan a los seres
humanos no podía ser resuelta bajo un esquema rígido de
atención, diagnóstico y tratamiento. Se hacía necesario
ingresar en el aspecto emocional: cómo nos está yendo en la
vida, cuáles son nuestras expectativas, cómo son nuestras
relaciones personales y laborales, porque todo conforma una
manera de ser y estar en el mundo. Así, me fui inclinando a
jerarquizar cada vez más la importancia de los fenómenos
emocionales en la genésis y en el mantenimiento de una
cantidad importante de enfermedades. Los médicos egresamos
de la Facultad con un bagaje de técnicas muy importantes,
pero es muy diferente el diálogo, cara a cara, entre las
cuatro paredes de un consultorio. Allí aparecen todas las
angustias, las ansiedades, las dificultades y las
inseguridades, características de este comienzo de siglo
XXI.
—¿Los aspectos emocionales están influyendo más ahora, o
simplemente se los está tomando más en cuenta?
—En los últimos 10 o 15 años hubo una modificación
sustancial de los motivos de consulta. Cuando yo egresé de
la Facultad, en 1975, casi el 100% de las consultas eran por
una causa específicamente física, pero en los últimos
tiempos crecieron enormemente los problemas de orden
emocional. Es decir, las dificultades que tenemos para
manejarnos en la cotidianeidad. El cuerpo emocional se ve
desbordado y aparecen las somatizaciones. Al principio, solo
son alteraciones de la función, pero en la medida en que no
son contenidas y tratadas adecuadamente terminan
constituyendo enfermedades claramente demostrables. Hay una
necesidad creciente de poder comunicarse, de poder encontrar
un marco de referencia donde volcar aquello que estamos
sintiendo y que muchas veces, a pesar de estar en el siglo
de las comunicaciones, no logramos transmitir al entorno más
cercano. Generar ese espacio, en la relación médico-paciente,
me fue dando un conocimiento muy profundo de cómo es el ser
humano, cómo siente, piensa y actúa, y eso fue el primer
paso para poder escribir los libros. Me fui dando cuenta que
no es posible curar solamente a través de una medicación o
una cirugía, sino que había que atender al individuo en
forma integral. Brindarle herramientas para que pueda lograr
una mejor calidad de vida, equilibrio y paz interior.
CIENCIA Y AUTOAYUDA
— Usted tiene la formación de un hombre de ciencia, pero
escribe libros de ayuda más espiritual. ¿La autoayuda
atiende aspectos que la medicina no alcanza?
—Totalmente. La ciencia es, en algunos aspectos, muy rígida,
si bien todos nos apoyamos en los adelantos tecnológicos y
descubrimientos científicos, que son los que han permitido
combatir pandemias que diezmaban a la humanidad. Es más, en
una primera instancia, en una relación médico-paciente,
siempre debemos ser exhaustivos en la búsqueda de una causa
orgánica de la enfermedad. Sólo cuando podemos descartarla,
es que nos volcamos de lleno a los aspectos emocionales.
Pero hoy, en el siglo XXI, nadie puede desconocer que hay
una interrelación profunda entre los fenómenos de la mente y
los del cuerpo. Si dejamos la mente de lado, nunca podremos
encontrar el equilibrio y la alegría de vivir. Algunos lo
logran con mayor facilidad, algunos con dificultad, y otros
no lo logran nunca. Los libros no son soluciones mágicas.
Cualquier lector que se acerque a uno de mis libros no va a
encontrar recetas mágicas para sus problemas. Va a encontrar
allí una invitación a la reflexión, al diálogo interno, a
aceptar su realidad y comenzar a introducir los cambios
necesarios para mejorar su forma de ser y estar en el mundo.
— Algunas teorías sostienen que todas las enfermedades son
somatizaciones. ¿Considera que puede llegar a ser así?
— Todos los extremos son malos. Los virus existen, al igual
que las bacterias, las infecciones, los infartos o los
tumores. En una conversación filosófica, uno podría decir
que en última instancia —que es lo que la medicina
homeopática propone— la agresión a nuestro cuerpo emocional
deja al organismo mucho más vulnerable, permite que nuestro
sistema inmunológico se deprima y entonces las enfermedades
ingresan por la puerta grande. Llevar eso a una
generalización puede resultar demasiado audaz o ambicioso.
Pero en mi práctica clínica he comprobado algo: el 100% de
mis pacientes con determinadas enfermedades, como la
poliartritis reumatoidea o la soriasis —de las que
desconocemos aún hoy su causa exacta—, 30 o 60 días antes
del primer empuje de la enfermedad tuvieron un episodio
emocional conmocionante. ¿Qué significa esto? Que si bien el
episodio emocional no es el causante de la patología, sí
actuó como un disparador para que, sobre un terreno
predispuesto, el mal apareciera. La pregunta que uno se hace
es: si ese episodio emocional no hubiera existido, ¿cuánto
más tarde habría aparecido la enfermedad? O más aún, ¿habría
aparecido?
DIALOGO INTERNO
—¿La autoayuda sirve para prevenir esos sucesos?
— Lo importante es promover el diálogo interno. Hay personas
que cursan la quinta o sexta década de la vida y nunca se
han sentado a tomar un café consigo mismo para preguntarse
cosas básicas y trascendentes que solamente cada uno de
nosotros puede contestar. ¿Qué quiero y qué no quiero para
mi vida? ¿Qué grado de compromiso estoy dispuesto a poner?
¿Qué necesito para sentirme bien? Ninguna de esas preguntas
puede ser contestada por el médico más famoso o el
psicoterapeuta más importante. Emergen del centro de nuestro
ser.
— ¿La comunidad científica está aceptando más esas otras
técnicas, que hasta hace un tiempo se encontraban en las
antípodas de sus convicciones?
— Sin duda, por varios motivos. En primer lugar, se está
dando cuenta de que nos estamos quedando sin respuestas para
las demandas de la gente. La problemática que tiene hoy el
ser humano no puede ser resuelta con una cajita de
medicamentos. Es mucho más profundo que eso. Tiene que ver
con la postura de esa persona con el mundo que la rodea. Hay
mucha gente que vive el mundo como muy hostil y seguramente
no es así, sino que debemos modificar nuestras creencias y
modelos, flexibilizar nuestra posición para adaptarnos a un
mundo dinámico, cambiante, y que no nos está esperando. Y
por otro lado, está la creciente aceptación por parte de la
gente a terapias alternativas o complementarias que asisten
mucho más al ser que al estar. Hoy hay una megatendencia a
que el individuo busque su bienestar, algo que uno no puede
buscar en la frialdad de una caja de medicamentos. Cuidado,
esto no significa que abandonemos el diagnóstico y
tratamiento de las enfermedades que siguen existiendo. Pero
aparte de la enfermedad, uno tiene que tomarse un tiempo
para preguntarle al paciente cómo la vive. De alguna forma,
la comunidad científica se está dando cuenta que llegó la
hora de abrir las puertas. Mientras cada uno se mantenga en
su chacra peleándose porque "mi sistema es mejor", el único
perjudicado es el paciente.
— Ese fenómeno de apertura, ¿se está dando por igual en
América Latina y Europa?
—Como con todo, hay bastiones muy ortodoxos que todavía se
resisten. También es responsabilidad de cada uno de nosotros
buscar los caminos más serios.
— Sus colegas cercanos, por ejemplo, ¿cómo han recibido sus
libros?
— Ha sido todo un proceso. Primero hubo una situación de
incógnita. Hoy, a través del tiempo, puedo decir que los
propios colegas me envían a sus familiares, padres, esposas,
hijos. Por la búsqueda del diálogo, que para mi cada día se
torna más importante y aspirar a la felicidad, por qué no.
En general creemos que lo sueños son para unos pocos, pero
en realidad son posibles en la medida que diseñemos un
proyecto personal que sea creíble y sustentable para nuestra
vida. Los seres humanos debemos abocarnos desde este mismo
momento a descubrir cuál es mi misión en la vida y cuál es
mi verdad, y dejar de deambular dejando que los años pasen,
sin saber hacia dónde vamos y por qué.
Cardiólogo, homeópata y escritor
Walter Dresel (1945) se graduó como cardiólogo en la
Universidad de la República en 1975 y en 1999 egresó como
homeópata de la Asociación Médica Homeopática Argentina.
Desde 1988 está dedicado al Estudio Integral del
Envejecimiento Humano, y creó el Centro de Medicina del
Bienestar.
A la práctica profesional, suma la conducción del programa
de radio
"TOMANDO UN CAFÉ
CON EL DR. DRESEL" que se emite por
RADIO NUEVO TIEMPO 1010 AM.
Es autor de los libros: El lado profundo de la vida (2002),
Toma un café contigo mismo (octubre 2003), Entre tú y yo
(noviembre 2004) y Un sueño posible (noviembre 2005).
Actualmente está preparando su quinto texto, acerca de "cómo
tomar decisiones correctas en el momento justo", según
explicó. Se prevé que sea publicado en el último trimestre
de este año.
Fuente:
http://www.elpais.com.uy/Suple/DS/06/02/19/sds_202073.asp
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