Yo te manipulo, ¿y tú
qué haces?
La manipulación emocional, seamos
víctimas o verdugos, repercute negativamente en nuestro
bienestar psicológico. Si no conseguimos alejarnos de esa
actitud tan dañina, nunca lograremos alcanzar la serenidad
vital.
En nuestro contexto actual, el
principal objetivo de la existencia humana parece ser la
obtención de ciertos bienes materiales. La herramienta que
utilizamos para conseguirlos es la manipulación que,
ejercida de manera consciente o inconsciente, ha pasado a
desempeñar un papel fundamental en todos los ámbitos de
nuestra experiencia: desde el afectivo al profesional,
pasando por el familiar o el social.
Yo te manipulo, ¿y tú qué haces?
nos invita a reflexionar sobre los beneficios anímicos y
espirituales que nos reportaría dejar de influir sobre los
demás y evitar que las personas de nuestro entorno nos
manejen con la intención de lograr sus propios fines.

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