A la salud en todas sus formas, dedica el Dr. Walter Dresel, este espacio

LA MEDICINA DEL SIGLO XXI

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LA NECESIDAD DE UNA REVITALIZACIÓN

Muchas veces hemos reflexionado sobre que la salud es el capital más importante que posee el ser humano y creemos firmemente que es así. Ningún sueño, ningún proyecto, ninguna meta, ningún objetivo tiene sentido en la medida que no esté sustentado en un razonable estado de salud. Estado de salud que depende de muchos factores en un mundo muy conflictivo, en un mundo donde nos enfrentamos cada día a situaciones altamente estresantes. Todas estas circunstancias conspiran contra el mantenimiento de una buena salud. Pero no nos queda otro camino porque ni tú ni yo nos podemos encerrar en una caja de cristal para no contaminarnos con el mundo exterior ni con los conflictos y los problemas que cotidianamente surgen en ese asumir responsabilidades, en la medida que vamos transitando por los caminos de la vida. Una vez que aceptamos esta realidad, nos quedan algunas alternativas para recorrer porque nuestro instinto de conservación hace que consciente o inconscientemente nosotros cuidemos nuestra vida. A veces no lo hacemos muy bien. Puede ser porque no sabemos cómo hacerlo o aún sabiéndolo nos dejamos tentar por algunas situaciones que son negativas para nuestra salud, pero sin embargo, de todos modos las hacemos. Y después nos arrepentimos. Tenemos que tomar conciencia de que la vida es una sola y tener una línea de conducta que nos permita ir transitando por las distintas etapas con la mayor dignidad posible.

Tan complejo es el ser humano, que sus emociones y su cuerpo físico están entrelazados entre sí, y todo lo que afecta a un sector inexorablemente afecta al otro. Y tú me dirás: “¿hay alguna receta que uno pueda aplicar para poder evitar el estrés de la vida cotidiana?” Y yo te diría que no. No hay una receta. Y no solamente no hay una receta, tampoco existe un medicamento que pueda evitarlo. La única manera de atenuarlo es que tú puedas trabajar sobre tu respuesta. Es decir, cómo tu cuerpo y tu mente reaccionan frente a los sucesos que van apareciendo. Y a veces uno tiende a sentirse culpable de algunas decisiones o hechos que han sucedido en la vida sin detenernos a pensar que también esos hechos que nos tuvieron como protagonistas fueron responsabilidad de otras personas o de otras circunstancias que nosotros no elegimos. Podemos sentirnos mal por omisión propia o por no haber actuado en el momento justo, pero también podemos sentirnos muy mal por situaciones que están fuera de nuestro control. Y esas situaciones impactan duramente en nuestra vida, tanto en la emocional como en la física. La pregunta que cabe es: ¿dónde está el equilibrio?

Vida-saludableCuando el desequilibrio se presenta, cuando perdemos la armonía que debe existir entre nuestra mente y nuestro cuerpo, el resultado será que nuestro rendimiento frente a las exigencias cotidianas resultará infinitamente menor. Y no solamente el rendimiento será menor sino que vamos a tener que empezar a recurrir al médico para que intente reparar esos daños parciales que vamos a ir adquiriendo de acuerdo a la constitución física y mental de cada uno. Y puede aparecer la hipertensión arterial, los trastornos del sueño, el colon irritable y también las crisis personales, esas situaciones de derrumbe físico y emocional que no responden a una sola causa pero que generan una minusvalía importante.

Y nosotros comenzamos a ver y a preguntarnos qué podríamos ofrecer a esas personas que estaban sufriendo los efectos de un estrés excesivo y había que intentar revitalizar su organismo para prevenir la aparición de enfermedades. Y REVITALIZAR significa devolver vitalidad porque nada es gratuito en la vida y todos esos excesos y todo el estrés y todas esas actitudes negativas que muchas veces tomamos tienen su repercusión y su precio, que se traduce en un desgaste y en una pérdida de nuestra capacidad y energía vital. ¿Y por qué hoy se habla tanto de las células madre? Porque lo que promueven es la regeneración desde un tejido que es pluripotencial a estimular los tejidos que están “cansados” por ese estrés de la vida cotidiana al cual hoy estamos expuestos. Y comenzamos a mirar lo que se hacía en el exterior y nos llamó mucho la atención los trabajos de la Dra. Ana Aslan de Rumania con su medicamento con procaína que mejoraba enormemente el estado de ánimo, la vitalidad, la piel, el pelo, el sueño, las ganas de vivir, porque en definitiva esa era la definición que nosotros veíamos en la aplicación de los tratamientos de la Dra. Aslan en los pacientes.

Y también nos informamos sobre lo que eran las terapias citobiológicas o sea, la aplicación de tejidos embrionarios sin efectos colaterales de ningún tipo, para poder revitalizar y devolverle a los tejidos y al individuo la fuerza que necesita para poder avanzar.

Lo importante es que hoy tenemos alternativas reconocidas mundialmente para poder enfrentar esa exigencia que tiene el mundo moderno. Pero no nos podemos descansar solamente en un esquema terapéutico; tenemos que abordar al ser humano en su totalidad. Tenemos que hablar. Todos necesitamos un espacio de confianza donde poder volcar nuestras expectativas, nuestras angustias, nuestras inseguridades y también nuestros interrogantes con respecto a nuestro futuro en lo que tiene que ver con la salud. Eso quizás es uno de los elementos más importantes a modificar hoy en día en el esquema de atención sanitaria. Cómo podemos saber qué hacer con una persona si ni siquiera la conocemos. Cómo podemos saber qué tenemos que recetarle o indicarle si no conocemos cuál es su vida, qué es lo que siente, qué es lo que le duele emocionalmente, porque aquello que le duele emocionalmente, rápidamente va a convertirse también en un dolor físico.

Y para eso necesitamos TIEMPO, para eso necesitamos PACIENCIA, para eso necesitamos ACTITUD y ESCUCHA EMPÁTICA. Todo eso va integrado dentro de ese mismo paquete de REVITALIZACIÓN CORPORAL que indica que nosotros estamos frente a un individuo y que lo vamos a abordar de una manera integral: cuerpo y emociones, cuerpo físico y cuerpo emocional.

                                                                                                                                   Dr. Walter Dresel                                                                         

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